“QUIEN LE PONDRÁ EL CASCABEL AL TRÁNSITO”

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Seis personas diariamente mueren en Chile, producto de los accidentes del tránsito y parece que lo más fácil es culpar a los conductores de éste desastre nacional.

La pregunta salta al instante ¿A qué conductores se refieren?

A quiénes conducen el país!, ¡ A quiénes conducen las Municipalidades o las Direcciones del Tránsito! , ¡ A quiénes manejan las Leyes !, o a ¡Quiénes conducen los Organismos públicos de la Vialidad ! o los ¡ Sistemas de control de tránsito ! o simplemente a quiénes conducen automóviles, buses, camiones, taxis, u otro vehículo que posea dos o más ruedas.

La respuesta a ésta interrogante no es simple, pero creo que el problema va por otro lado.

Los usuarios no cumplen las leyes, porque no representan en muchos casos solución a los problemas, a modo de ejemplo ¡ Las señales Pare puestas dónde no es necesario, o las señales No estacionar llenando los costados izquierdos de las calzadas de un sólo sentido o simplemente limitaciones de velocidad en vías diseñadas con altos estándares de seguridad, sin duda son muchos los casos que por ahora omitiré nombrar.

Siguiendo con éste tema veamos los vicios y aprovechamientos desmedidos.

Para nadie es novedad que de nada sirven las acciones que se emprenden por parte de las autoridades si en la población no existe algo tan difícil de incorporar en el comportamiento humano como es la Conciencia Vial.

De la misma manera que la Seguridad del Tránsito, la Conciencia Vial ” No es un mero valor abstracto que requiera sólo de adhesión verbal”.

Esto es mucho más que una estrategia política para defender intereses especiales. La Conciencia Vial es la tarea de futuro y no debe ser reivindicada por grupos ecológicos o Expertos en Seguridad Vial, sino debería ser una postura moral de los empresarios, de las autoridades de Gobierno, de los Educadores y de toda la Sociedad.

No se debe olvidar que de nada sirve hablar mucho y no resolver nada. Como también de nada sirve los Sabios que están hablando hoy día, que bastarían algunos estrategas para solucionar los conflictos viales, o los otros que también hablan que el problema de la congestión se resolvería en instantes con Técnicas de Gestión de Tráfico.

Lo que yo tengo claro es, que en la mayoría de los casos antes que cante un gallo la población entera busca la forma de saltarse las disposiciones que imponen las autoridades para frenar los problemas.

Me da pena mirar como algunos sacan los catalizadores de los autos para evitar que se dañen con el uso, y los colocan de nuevo cuando les corresponde hacer la Revisión Técnica. Qué decir los que preguntan cuando tienen que sacar licencia ¿Tiene alguien un amigo en la Municipalidad?

También existen otros casos como los que buscan al amigo para que les saque el parte o simplemente al conocido experto en tramitar favores que la mayoría de la población debe cumplir religiosamente y en muchos casos haciendo interminables colas.

Como ven éste problema no es de fácil solución.

Si hablamos de contaminación, en la oscuridad de la noche viene bien una chimenea encendida al interior del hogar, y no importa su efecto ya que la mayoría cree que la contaminación ambiental es producto de los buses y las micros que circulan por la ciudad.

La calidad de vida, los accidentes del tránsito, los problemas de congestión, las interminables colas o un buen servicio de transporte público dependen más de la sanción social y de la moral pública que cualquier obra que se construya, o de las regalías que se ofrezcan para cubrir los pedidos de la población, por eso resulta válido no olvidarse de la frase ” Se debe escuchar la voz del Pueblo”, pero también hay que integrar al pueblo a los avances que impone el desarrollo.

Hay que convencer a la gente con realidades latentes y hay que involucrar a la gente para poder caminar, las soluciones no van por el lado de dictar normas, ordenar, multar y mandar, la idea es caminar juntos peatones, pasajeros y conductores en una lucha frontal contra el accidente de tránsito.

La población no tiene claro aunque algunos creen lo contrario, que este problema no es de los que tienen autos, micros o taxis, o de los que tienen hijos o de los que usan las calles.

Hay que crear consenso y apoyar de una vez por todas a los que lo hacen bien, y por otro lado no preocuparse tanto de los ignorantes del transito, dejar de escribir en los medios y poner en primeras planas a los que participan en accidentes, o sencillamente darle tribuna a los irresponsables, a los borrachos o locos del fin de semana. Deben ser miles en Chile los conductores responsables pero aunque a pasado el tiempo desconozco las veces que han tenido un reconocimiento oficial, o quizás algo mucho más simple ser liberados de tener que renovar licencia, u otra exigencia similar.

Si no se toman medidas que sean reconocidas por la población se hará más fuerte el dicho, “En palacio las cosas van despacio”.

Quien le pondrá el cascabel al tránsito, por lo pronto algunos ya empezaron a caminar, como el transporte público, que está capacitando a sus conductores, renovando sus buses por equipos ecológicos, y modernizando los sistemas de cobro. En el metro se están creando nuevas líneas, y mejorando sistemas, ¡cuando empezaran los taxis o el transporte de carga! es algo importante para poder meditar.

Finalmente no puedo dejar de recordar que en ningún país del mundo se han solucionado los problemas del Tránsito con buena voluntad, estos se solucionan con plata, con recursos de todos los sectores, capacitando a la gente, realizando campañas, educando a los niños, apoyando a los técnicos ingeniosos, y comprometiendo al primer actor, al protagonista de todo

 

USTED

 

JAIME BRAVO

INGENIERO DE TRÁNSITO

 

Esto lo escribí hace 10 años atrás…..

 

 

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